Laboral y economía

“El valor primordial del trabajo proviene del hombre mismo, su autor y su beneficiario. El trabajo es para el hombre, no el hombre para el trabajo.”

Catecismo de la iglesia católica


El trabajo no es una actividad sin fundamento. Es una oportunidad para hombres y mujeres, creado a imagen y semejanza de Dios, para participar en la co-creación. Trabajo involucra la humanidad ’ facultades más nobles s–nuestra creatividad, nuestra racionalidad, y nuestra personalidad–en el servicio de nuestras familias y nuestras comunidades. Por lo tanto, todos tenemos derecho a participar en la vida económica, y el deber de contribuir. Como St. Papa John Paul II enseña en Laborem Exercens, “El trabajo es una dimensión fundamental de la existencia humana.”

Nuestra nación y el estado tiene la responsabilidad de animar a todos los ciudadanos y las empresas a mantener la bien común mediante la creación de la política económica promueve la participación de toda la comunidad, y el trabajo que da prioridad a los seres humanos, en lugar de producción o capital. Evaluamos la política económica basada en la medida en que promueve la autorrealización de la persona humana y correctamente los valores que él o ella es, frente a lo que él o ella hace.

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