Migración

“Debe llamarse la atención a los derechos de los migrantes y sus familias y al respeto de su dignidad humana, incluso en casos de inmigración no legal.”

– Santo Papa Juan Pablo II, Ecclesia in America


Toda persona humana tiene derecho a mantenerse a sí misma y a su familia. Pero la pobreza, persecución, y desastres pueden hacer la vida imposible en su tierra natal. Por esta razón, la migración es un derecho humano básico. Las Naciones prósperas como nuestra propia deben tener las políticas de inmigración generoso. Los derechos y la dignidad de los migrantes se deben considerar seriamente al diseñar la política. El hecho de que millones de personas han entrado ilegalmente en nuestro país debe ser templado por la realidad de que nuestro sistema de inmigración está roto, y no ha podido responder justamente a las necesidades de quienes huyen de peligro.

Al mismo tiempo, sin embargo, las Naciones tienen el derecho — y el deber — para regular sus fronteras. Y los inmigrantes también tienen deberes a un país que recibe. El cosmopolitismo "Frontera abierta" no es el objetivo. Más bien, es un sistema de inmigración justa y bien regulado que prioriza las familias y el alivio del sufrimiento. Debemos esforzarnos para una reforma integral a nuestro sistema roto de inmigración, mientras esté tomando medidas de sentido común para integrar a los inmigrantes que ya viven entre nosotros en nuestras comunidades.

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