Debate de la inmigración necesita participación constructiva

Por Jason Adkins, Diciembre 15, 2016

Por Jason Adkins, Diciembre 15, 2016

El debate sobre la política de inmigración está inevitablemente calentando mientras nos preparamos para la inauguración de Donald Trump como Presidente. Sin lugar a dudas, una primera prioridad de su presidencia será aumentar la seguridad en la frontera y volver a examinar las políticas de aplicación de inmigración del Presidente Obama.

Por desgracia, debido al sobre-the-top forma en que estos asuntos fueron discutidos durante la campaña, incluyendo observaciones por el Presidente electo y otros, muchas personas indocumentadas y sus hijos (que pueden ser los ciudadanos) vivo en el temor de que sus familias será destrozado por lo que nos depara.

Pero en vez de trinquete hasta retórica inducir miedo a oponerse a los elementos perniciosos de las promesas del triunfo (están haciendo que algunos defensores de la Pro-inmigración en declaraciones que parecen más el triunfo a favor de inmigrantes), defensores de los inmigrantes, como la iglesia, debe seguir un camino de compromiso constructivo. Reconociendo que la dinámica política no es favorable para una reforma migratoria integral, debemos buscar construir terreno común enraizado en principios, y se centran en la necesidad de mantener a las familias juntos tanto proteger las salidas de infancia (los "soñadores")

Primeros principios

Donald Trump is not wrong that a country without borders is no longer a country. Nor is there anything wrong with deporting migrants who represent a threat to the safety and security of the American people. Como Papa John XXIII en su encíclica Pacem in Terris, la Iglesia reconoce el derecho de las naciones soberanas a controlar sus fronteras para el bien común de sus ciudadanos, que incluye no sólo su integridad física, sino también su bienestar económico.

But the right of nations to control their borders is not absolute. Nations also have an obligation to the universal common good, y así deberían tratar de acomodar los migrantes en la mayor medida posible, particularmente ésos escapando de la violencia, persecución, la pobreza extrema y.

Del mismo modo, upholding the right of migrants and refugees to come to the United States does not mean that they are without responsibilities to their new nation or residence. Building the common good requires a sense of solidarity among citizens, y cuando los recién llegados se comportan como si ellos tienen derecho a los beneficios de su nueva tierra pero no compartir las responsabilidades para asegurar que esas bendiciones sigan, socava la amistad cívica.

Oportunidad perdida

Como un reflejo de estos principios, en 2013 la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos apoyó una completa reforma que 1) crea un camino de 13 años a la ciudadanía para las personas indocumentadas, que incluye el pago de miles de dólares en multas y cuotas; 2) los antecedentes penales de la ciudadanía descalificados; 3) el mandato inglés y educación cívica educación para futuros ciudadanos; y 4) seguridad en la frontera mayor por miles de millones de dólares.

This was a good compromise bill that should have been passed. Por desgracia, se desperdició esa oportunidad y ahora nos enfrentamos a un futuro incierto sobre cómo la administración de Trump priorice el cumplimiento de las leyes de inmigración de nuestra nación contra las personas indocumentadas.

Prueba de los derechos humanos

Deje triunfo del Presidente electo en los programas de "acción diferida" lugar de salidas de la infancia y sus padres y decide centrarse en su lugar a quienes amenazan la seguridad pública? O será el gobierno indiscriminadamente deportar a aquellos atrapados en una nueva redada?

Si el último, entonces los cristianos y todos los de buena voluntad deben levantar su voz de protesta, no por gritar, ni por participar en la promoción chapucera que suena como los Estados Unidos debe convertirse en una nación cosmopolita de fronteras abiertas y ciudadanos del mundo, embracing a relativistic ideal of cultural diversity. These approaches are not helpful or persuasive.

En su lugar, debemos seguir el ejemplo del arzobispo José Gomez de Los Angeles y ve el debate sobre la inmigración en términos específicamente americanas. Debate sobre la inmigración es una prueba de que somos como nación, una prueba de los derechos humanos.

América bienvenida a aquellos que comparten sus ideales de vida, libertad, y la búsqueda de la felicidad, independientemente de su lugar de origen? Will America remain a beacon of hope for those who are poor and oppressed, y salir de esta controversia más fuerte? O será cínicamente deportar a aquellos aquí atraídos por una promesa de una nueva vida después de que hemos extraído de ellos mano de obra barata?

La conclusión es para proteger a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes en estos tiempos, nosotros debemos sonar menos absolutistas de fronteras abiertas o alarmistas, y más a los católicos.